Vienes y vas como las olas planas de un mar calmo. Todavía no tienes la fuerza suficiente para arrastrarme.
Estás cerca y, sin embargo, ya siento inminente tu partida.
Y yo acá.
Inmóvil, paralizada, adormecida. Sólo me conformo con seguir despidiéndote. Acaso podría hacer algo?
Te fundes con el ayer como siempre. Eres parte de mi historia aún no escrita, la de lo que pudo ser. Si tuviera el valor de escribirte. Si dependiera solo de mí hacerlo, desgarraría mis hojas con la pluma y te haría tinta mía.
Te pienso, te abarco, quiero emanar tu perfume.