Nos estrellamos unos contra otros para poder sentirnos, estamos tan secos y faltos de contacto que solo cuando sentimos rodar nuestra sangre por nuestra encrespada piel, nos damos cuenta que estamos vivos.
Esa gota.
Ese dolor nos abre el corazón para poder sentirnos humanos nuevamente, simplemente humanos organicamente.
Quizás algunos lleguemos a ser personas… solo si nos atrevemos a mirar el dolor a la cara y a reconocernos llenos y vacíos a la vez.
Llenos de una estupidez eterna y persistente.
Vacíos de verdad y verdadero sentimiento.
Solo si podemos hacer una montaña de basura, de nuestra propia basura, tendremos la posibilidad de alcanzar la salida de este sótano.
Estoy sentada mirando el piso y puedo sentir el aire entrando a mis pulmones, solo por eso sé que respiro.